Mundial 2026 · Ronda de eliminación
El 3:2 en el tiempo extra no dice nada. No explica por qué durante casi ciento cincuenta minutos Argentina pareció haber olvidado para qué salió al campo. No explica por qué Cabo Verde, un país cuya población cabría en un par de barrios de Buenos Aires, empató dos veces y estuvo a un paso de los penales. Y desde luego no explica por qué el gol de la victoria, en el minuto 111, no llegó tras un bonito disparo lejano ni tras una jugada astuta, sino después de que el balón rebotara en un defensor y entrara en su propia portería.
Este partido quedará en la memoria no por Argentina. Quedará por Cabo Verde.
Un primer tiempo que no asustó a nadie
Todo empezó de forma bastante rutinaria. Messi abrió el marcador en el minuto 29, rematando un centro lejano. Su gol número veinte en Mundiales, el octavo partido consecutivo marcando, la trigésima presencia en fases finales. Los de la televisión hicieron su trabajo: gráficos, cifras, pausas para el aplauso. Argentina ganaba 1:0 y no parecía que fuera a detenerse. Los jugadores de Cabo Verde no discutían eso, pero tampoco se derrumbaban. Simplemente aguantaban el golpe y esperaban.

En el minuto 59, Deroy Duarte puso fin a esa espera. Sin drama, sin milagro: un ataque normal, un pase al área, un remate que superó al arquero. 1:1. Y ahí empezó un fútbol completamente distinto.
La hora que Argentina quiere olvidar
Justo después del gol algo se rompió. No en la táctica, sino en las cabezas. El mediocampo argentino dejó de tener el balón, la defensa empezó a fallar en situaciones simples, el ataque se redujo a pelotazos sin dirección. Nada de presión total, nada de furia: solo desconcierto. Los campeones del mundo miraban al rival y no entendían por qué seguía corriendo, por qué no se caía, por qué no aceptaba la derrota.
Cabo Verde captó rápido ese olor. Dejaron de tener miedo. En el campo había once hombres que de pronto entendieron: enfrente no había dioses, sino un equipo al que se le puede jugar incluso de igual a igual. Y se soltaron. El tiempo reglamentario terminó 1:1, pero la sensación era que Argentina iba perdiendo. No sería la primera sorpresa de este Mundial: unos días antes, Paraguay eliminó a Alemania por penales.
El tiempo extra y un gol que se recordará mucho tiempo
En el minuto 92, Lisandro Martínez empujó el balón en un revoltijo frente al arco rival. 2:1. El banco de Argentina respiró, las tribunas cantaron. Todo debía terminar ahí.
Debía.

En el minuto 103, Sidny Lopes Cabral recibió el balón a unos veinte metros por la banda, vio una zona libre, se perfiló un poco hacia el centro y disparó. La pelota se metió en la escuadra con tanta limpieza que el elogiado arquero de Argentina, Emiliano Martínez, quedó sin opciones pese a su estirada. 2:2. Y el estadio explotó. No en apoyo a Messi, no en apoyo a Argentina. Por Cabo Verde. Por un equipo que por segunda vez en el partido se negó a morir.
Goles así no se olvidan. No se recortan de los resúmenes, por más repeticiones que suban los canales oficiales. Fue el momento por el que la gente mira fútbol.
Autogol. Simplemente un autogol
El desenlace fue de los que no se pueden inventar a propósito. Minuto 111. Córner, centro, forcejeo en el área. El balón pega en Diney Borges y entra en su propia portería. 3:2. Autogol. La forma más absurda de perder, cuando estabas a pocos minutos de los penales.

Argentina pasó de ronda. Los jugadores se abrazaban, el cuerpo técnico se daba la mano. Pero en las caras no se leía felicidad, sino alivio. Así se alegra uno cuando entiende que acaba de esquivar una catástrofe.
Vozinha, el arquero de 40 años de Cabo Verde, exelectricista, por cierto, se quedó mirando el césped. Sacó pelotas imposibles, mantuvo al equipo en el partido durante casi dos horas. Y todo terminó con un remate sobre el que no pudo influir en absoluto.

Cómo cayeron los goles
Argentina · Cabo Verde
¿Qué sigue?
Argentina se cruzó con Egipto. Sí, a Argentina otra vez le toca una suerte sospechosa en los playoffs. El partido es el 7 de julio. Las cuotas se ven como corresponde tras un cartel así: victoria de Argentina en el tiempo reglamentario 1.35, empate 4.80, victoria de Egipto 9.00. El paso a la siguiente ronda, 1.15 contra 5.20. La línea ya está abierta en Duel.
| Fase | Partido | Resultado |
|---|---|---|
| Grupo J | Argentina vs Argelia | 3:0 |
| Grupo J | Argentina vs Austria | 2:0 |
| Grupo J | Jordania vs Argentina | 1:3 |
| Ronda de 32 | Argentina vs Cabo Verde | 3:2 (t.e.) |
| Octavos | Argentina vs Egipto | 7 de julio |
Pero después de lo que pasó con Cabo Verde, todos esos coeficientes son solo números. Argentina sigue adelante. Cabo Verde vuelve a casa. Sin medallas, sin copa, pero con algo que no se compra con dinero.
Este equipo hizo que el mundo entero olvidara quién era el favorito.
Y ese es, quizás, el gran resultado de la noche.
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