Empezó a jugar al fútbol en serio a los 25, pasó por una decena de clubes en cinco países, no ganó casi nada, y en el Mundial de Estados Unidos frenó a España e hizo sufrir al propio Messi. Conozcan a Vozinha: un hombre cuyo apodo se traduce como «abuelita» y cuyo juego hizo llorar a millones.
Introducción. El arquero del que todos hablan
Cuando el 3 de julio de 2026, en el estadio Hard Rock de Miami, el árbitro pitó el final, el marcador ardía 3:2 a favor de Argentina. Pero los hinchas no silbaban a los perdedores. Aplaudían de pie a un arquero alto de camiseta amarilla que acababa de hacer ocho atajadas y de frenar cuatro veces, a quemarropa, al mismísimo Lionel Messi.
Ese hombre es Josimar José Évora Dias. Pero el mundo entero lo conoce como Vozinha, que en portugués significa «abuelita» o «nietito de la abuela». Ironía del destino: un abuelo de 40 años en la cancha, con un apodo infantil, se convirtió en la gran estrella del torneo y en el arquero más popular del planeta en las redes sociales.
¿Cómo hizo un muchacho de la isla de São Vicente, donde viven poco más de 500 mil personas, para llegar a frenar a los campeones del mundo y entrar en la historia a la altura de Dino Zoff y Peter Shilton? Es una historia no sobre el talento, sino sobre la terquedad, el sueño y el amor de una abuela.

El héroe del Mundial 2026
Capítulo 1. La infancia que le dio el nombre
Cabo Verde es un diminuto Estado insular frente a las costas de África occidental. Allí hay poco verde, pero mucho sol y viento. Josimar nació en la ciudad de Mindelo, en la isla de São Vicente, en una familia de un militar y una ama de casa. El padre estaba a menudo ausente, la madre pasaba días enteros en el trabajo, así que al niño lo criaron sus abuelos.
De pequeño era inquieto, pero no peleador. Jugando en el patio con chicos mayores, se llevaba golpes, se disgustaba y corría a quejarse con sus viejos. Por eso los otros lo apodaron «Vozinha», es decir «el nieto de la abuela», «el niño de mamá». Un apodo hiriente podría haberse vuelto un complejo, pero Josimar lo tomó con humor. Más tarde, cuando en su carrera profesional en Angola se cruzó con otro arquero tocayo, él mismo insistió en que en la planilla lo anotaran precisamente como Vozinha.
Así, un apodo de infancia se transformó en marca.
Capítulo 2. El camino a ninguna parte que duró 15 años
Los ojeadores no se fijaban en Josimar. De joven era bajo, y los entrenadores lo descartaban. Pero hacia los 17 años pegó un estirón hasta 1,89 m, aunque eso tampoco despertó el interés de los clubes serios.
Trabajaba, ayudaba a la familia, y jugaba al fútbol a nivel amateur.
Su debut profesional llegó cuando ya tenía 25 años, casi la edad de retiro para un futbolista. Pero no se rindió. En los siguientes 15 años pasó por 11 clubes en 6 países: jugó en Cabo Verde (Batuque), Angola (Progresso), Moldavia (Zimbru), Portugal (Gil Vicente y Chaves), Chipre (AEL) y Eslovaquia (Trenčín).
¡Por dónde no anduvo! No había dinero, ni fama tampoco. En toda su carrera ganó un solo trofeo, la Copa de Chipre en 2019 con el AEL, que el club no levantaba desde hacía 30 años. No tuvo contratos récord ni premios al mejor arquero. Lo consideraban un eterno suplente o un jugador del montón.
Pero siguió jugando, porque dentro ardía un pequeño sueño: jugar alguna vez por su selección en un Mundial. Cuando Cabo Verde se clasificó por primera vez en su historia al Mundial de 2026, Vozinha estaba en la lista. Tenía 40 años. Muchos pensaban que lo llevaban de tercer arquero, como homenaje al veterano.
Pero pasó lo increíble.
| País | Clubes |
|---|---|
| Cabo Verde | Batuque, Mindelense |
| Angola | Progresso |
| Moldavia | Zimbru |
| Portugal | Gil Vicente, Chaves |
| Chipre | AEL Limassol |
| Eslovaquia | AS Trenčín |
Capítulo 3. El milagro contra España. Cómo un viejo de 40 años frenó a un grande
En la primera fecha de la fase de grupos, Cabo Verde se cruzó con España, una de las selecciones más fuertes del planeta. Las casas de apuestas, incluida Duel, pagaban 1.05 por la victoria española, y por el empate unos estratosféricos 12.0. Nadie dudaba de una goleada. Pero Vozinha, saliendo de titular, dio un espectáculo.
Sacó remates de Asensio, tomó centros rasantes, saltó como si no tuviera 40, sino 20. Hizo 7 atajadas y dejó su arco en cero. El pitido final selló un histórico 0:0. Cabo Verde sumó su primer punto en la historia de los Mundiales, y Vozinha se volvió un héroe.
Después del partido lloró ante la cámara, con las manos en el pecho, diciendo: «Esto es para mi abuela. No llegó a verlo, pero sé que me está mirando».

Fue su regalo para todos los que alguna vez no creyeron en él. Y la estadística hablaba sola: con 40 años y 12 días se convirtió en el jugador de mayor edad en disputar el primer Mundial de Cabo Verde, y en el tercer arquero mayor de 40 años del torneo en toda la historia, después de Zoff y Shilton.
Capítulo 4. El drama con Argentina. Duelo con un titán
Pero el gran examen esperaba en los dieciseisavos de final. A Cabo Verde le tocó como rival el campeón del mundo vigente, Argentina, con Messi, Álvarez y Martínez. Para el equipo isleño ya era un triunfo: estaban en los playoffs, y nadie esperaba de ellos otra cosa que la derrota.
Y estuvieron a punto de firmar la sensación del siglo.
Vozinha sacó varias pelotas imposibles tras remates de Lautaro, y sobre todo, salvó cuatro (¡cuatro!) veces disparos a quemarropa del propio Lionel Messi. Parecía que entre él y el arco había una pared invisible. Argentina se puso en ventaja, después Cabo Verde empató, luego Argentina volvió a adelantarse, y al final del tiempo reglamentario el marcador era 2:2, solo porque Vozinha rechazaba todo lo que iba al arco.

En el tiempo extra, los argentinos por fin lograron el tercero (un autogol de un defensor), y Cabo Verde quedó eliminada por 2:3. Pero en lugar de tristeza, los hinchas de Argentina aplaudían ellos mismos a Vozinha. Hizo 8 atajadas. Perdió en el marcador, pero ganó todos los corazones.
Después del partido, Messi se acercó a él, lo abrazó y le susurró algo. El propio Leo reconoció en una entrevista: «Este arquero merece ser llamado uno de los mejores del torneo. Tiene carácter de ganador».

Capítulo 5. Los números que hablan más fuerte que las palabras
Vamos en seco, pero al grano:
Vozinha en el Mundial 2026
- Vozinha rechazó 18 remates en el torneo, la mayor cantidad entre arqueros mayores de 40 años en un mismo Mundial después de Shilton (28 en 1990) y Zoff (27 en 1982).
- Dejó su arco en cero dos veces: contra España y contra Arabia Saudita en la fase de grupos (sí, allí también fue infranqueable).
- Su edad en el partido con Argentina: 40 años y 30 días, con lo que se convirtió en el arquero de mayor edad no europeo en unos playoffs de un Mundial.
- La selección de Cabo Verde, 67ª en el ranking FIFA, no solo salió de la fase de grupos, sino que hizo sudar 120 minutos a los campeones del mundo vigentes.
Capítulo 6. El rey de las redes sociales
En un mundo donde millones siguen el Instagram de Mbappé y Neymar, apareció de golpe un nuevo rey. Antes del Mundial, Vozinha tenía cerca de 50 mil seguidores, una cifra normal para un arquero veterano de un equipo tapado. Después del partido con España, su cuenta saltó a 5 millones en una noche. Tras el partido con Argentina, la audiencia superó los 21,5 millones.
Seguidores en Instagram
Es más que Iker Casillas, Thibaut Courtois y Gianluigi Buffon en el pico de su actividad. Se volvió el arquero más popular del mundo en redes. ¿Qué publica? Fotos con la familia, abrazos con sus compañeros y agradecimientos a todos los que le escriben palabras de apoyo. Nada de pompa, solo una sonrisa y humildad.
Capítulo 7. Lágrimas, familia y la vida de verdad
Detrás de todas esas cifras y récords hay, ante todo, una persona. Vozinha nunca ocultó lo difícil que la tuvo. De niño no podía comprarse botines decentes, de joven trabajó en la construcción para alimentar a su madre. Sus abuelos, que le hicieron de padres, murieron antes de su debut con la selección.
Después del partido con España, cuando los periodistas le preguntaron en qué pensaba, respondió: «Lloro porque ellos no lo vieron. Mi abuela siempre me decía: «Vas a ser grande». Yo no lo creía, pero seguí adelante. Le dedico este torneo a ella y a cada habitante de Cabo Verde».
Su madre no pudo viajar a Estados Unidos por problemas con la visa: miraba los partidos por televisión en la isla y gritaba tan fuerte que los vecinos salían a la calle. Vozinha prometió que después del Mundial le llevaría sin falta todas las camisetas que le regalaron los rivales. Por cierto, la madre al final sí viajó al Mundial y apoyó a su hijo a partir del partido contra Uruguay.
Epílogo. Un sueño que se hizo realidad
La selección de Cabo Verde dejó el torneo en los dieciseisavos de final, pero esa derrota se siente como una victoria. Vozinha dijo que, muy probablemente, este sea su último Mundial, pero que no colgará los guantes: quiere jugar mientras las piernas lo lleven y ayudar a los jóvenes arqueros de su país.
La historia de Vozinha es un cuento difícil de creer, pero ocurrió ante nuestros ojos. Un chico de las islas, al que apodaban «abuela», se convirtió en héroe popular no solo en Cabo Verde, sino en toda África y en todo el mundo. Demostró que la edad es un número, y que los sueños se cumplen, aunque para eso hagan falta 40 años.
En la despedida, las tribunas de Miami coreaban su nombre. Y él, alto, un poco cansado pero feliz, levantó las manos al cielo, hacia donde, seguramente, estaba sentada su abuela, sonriendo.
P.D. Partidos así son una verdadera fiesta para los hinchas y, quizás, la principal pesadilla para las casas de apuestas. No sorprende que en plataformas como Duel las apuestas al total de atajadas de Vozinha tuvieran una popularidad enorme: al fin y al cabo, este arquero rompía todos los pronósticos.
Artículo elaborado a partir de fuentes abiertas y de la estadística actual del Mundial 2026. El autor agradece a todos los que creen en los milagros.
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