Mundial 2026 · Octavos de final
Portugal perdió 0:1 ante España en los octavos de final del Mundial 2026, pero ese partido salió rápido del marco de una eliminación cualquiera de playoffs. España avanzó, Mikel Merino marcó en el tiempo añadido, los portugueses se fueron a casa. Por el marcador, una fría línea de fútbol. Por el significado, el final de una gran época.
Cristiano Ronaldo disputó su último partido en los Mundiales.
No fue solo un partido más por la selección. No fue solo una noche dolorosa contra un rival de principios. Fue el último juego en el torneo que persiguió durante veinte años y que nunca logró ganar.
Tras el pitido final, Ronaldo no montó una despedida ruidosa ni anunció su retiro de la selección. Pero reconoció lo principal: lo más probable es que en su carrera ya no haya más Mundiales. Para el próximo torneo ya tendrá 45 años. Incluso para un hombre que toda su vida discutió con la edad, es casi una frontera infranqueable.
España esperó su oportunidad
El partido no fue una goleada ni pareció un derrumbe total de Portugal. El equipo se mantuvo, intentó responder, por momentos se fue hacia adelante, pero un fútbol de verdad claro no le salió. España tuvo el balón con más calma, con más paciencia, y en el final esperó el error.
Todo lo decidió una jugada tardía. Mikel Merino apareció en la zona justa, Portugal no alcanzó a cerrar el espacio, un remate, y el balón terminó en el arco. 0:1. Para España fue un gol de pase a cuartos de final. Para Portugal, el final del torneo.
Para Ronaldo, el final de su camino en los Mundiales.
La carga especial de esta derrota está en que el rival fue justamente España. El país donde vivió sus mejores años de clubes. La selección a la que le hizo un gran hat-trick en el Mundial de 2018.
Entonces cargó con Portugal casi solo, remató de tiro libre en el cierre y parecía un hombre al que la edad no le dictaba nada.

Ahora todo fue distinto. Seguía buscando su momento, se desmarcaba en el área, esperaba el centro, intentaba pelear cada jugada. Pero la vieja sensación de que Ronaldo podía dar vuelta el partido de un solo golpe ya no estaba.
Veinte años en los Mundiales
Su camino en los Mundiales empezó en 2006. Entonces Ronaldo era un extremo joven, brusco y atrevido, que apenas entraba en el estatus de estrella mundial. Portugal llegó a la semifinal, terminó cuarta, y el propio Cristiano sintió por primera vez lo cerca que podía estar el gran trofeo del fútbol.
En 2010 llegó ya como líder de la selección. Pero Portugal cayó en los octavos de final ante la misma España, el futuro campeón del mundo. Entonces parecía una parada normal en un camino largo. Ronaldo tenía 25 años: por delante quedaban años, fuerzas y nuevos intentos.
En 2014 todo salió mal desde el arranque. El equipo se veía desarmado, el propio Ronaldo llegó sin su mejor forma, y Portugal ni siquiera salió de la fase de grupos. Le marcó a Ghana, pero el torneo dejó la sensación no de una pelea por el título, sino de un malentendido pesado.
En 2018 vivió su Mundial más brillante. Hat-trick a España, gol de tiro libre en el cierre, cuatro goles en el torneo: fue entonces cuando Ronaldo parecía un jugador todavía capaz de sostener solo a Portugal al nivel de las grandes selecciones. Pero de nuevo todo terminó en los octavos de final.
En 2022 ya no era el líder indiscutido del equipo, sino una figura alrededor de la cual había discusiones constantes. Portugal llegó a los cuartos de final, perdió con Marruecos, y Ronaldo se fue del campo entre lágrimas. Parecía que esa era la despedida. Pero volvió una vez más.
El Mundial de 2026 fue el sexto para él. Volvió a marcar, volvió a reescribir la estadística, volvió a recordar que su carrera no se puede medir con plazos normales. Ronaldo se convirtió en el primer jugador que marca en seis Mundiales. Pero el récord no reemplazó al título.
| Mundial | Portugal llegó a | Goles de Ronaldo |
|---|---|---|
| 2006 | Semifinal (4.º puesto) | 1 |
| 2010 | Octavos de final | 1 |
| 2014 | Fase de grupos | 1 |
| 2018 | Octavos de final | 4 |
| 2022 | Cuartos de final | 1 |
| 2026 | Octavos de final | 3 |
El último intento
A este torneo Ronaldo llegó ya no como el futuro de Portugal, sino como su gran símbolo. A su alrededor había otro equipo: con Vitinha, Bruno Fernandes, Bernardo Silva, Nuno Mendes, João Félix. Rápido, técnico, profundo en su plantel.
Pero la presencia de Ronaldo igual cambiaba mucho. Con él, cualquier partido de Portugal se convertía no solo en un duelo de dos equipos, sino en una nueva pregunta sobre su última chance. ¿Llegará? ¿Marcará? ¿Aguantará? ¿Podrá engañar una vez más a la edad?
Tras la eliminación, esa intriga lo más probable es que pase al terreno de las apuestas especiales. No se descarta que en Duel aparezcan más adelante cuotas sobre si Ronaldo jugará el próximo Mundial. Es una pregunta casi cerrada, pero justamente con ella el fútbol se equivocó demasiadas veces cuando ponía el punto final por adelantado.
Y aun así, el partido con España mostró la diferencia entre un gran pasado y un playoff real. Ronaldo no fracasó. No estuvo de más. Pero ya no parecía un jugador que pudiera sacar solo a Portugal de un partido difícil.
Esperaba el pase, y no llegaba. Se desmarcaba, y España alcanzaba a cerrar. Buscaba el remate, y casi no había tiempo ni espacio. En su juventud le bastaba con medio momento. Ahora, incluso ese medio momento había que sufrirlo primero.
Ronaldo nunca levantó el gran trofeo
Lo más extraño de su historia en los Mundiales es que es grande e inconclusa al mismo tiempo. Seis torneos, 27 partidos, 11 goles, un récord que durante mucho tiempo seguirá pareciendo algo casi imposible. Y junto a eso, un vacío en el lugar donde debía estar la Copa del Mundo.
Ronaldo en los Mundiales
Ronaldo ganó la Eurocopa 2016.
Ganó la Liga de Naciones dos veces. En 2019 y en 2025.
Por cierto, hace un año Portugal venció nada menos que a España.
El palmarés que sí conquistó
Se convirtió en el máximo goleador de la historia de las selecciones. Transformó a Portugal de un equipo talentoso, pero muchas veces mal armado, en una de las selecciones de las que se esperan títulos. Antes de él, los portugueses podían soñar con un gran torneo. Con él, empezaron a considerar una derrota en playoffs como un fracaso, y no como la norma.
Pero el Mundial nunca se le rindió.
Y en eso hay una crueldad futbolística. No a todo gran jugador le toca el trofeo principal. A veces falta plantel. A veces, el técnico. A veces, un cuadro de playoffs favorable. A veces, un solo remate, un solo rebote, una sola rodilla sana, una sola noche tranquila en defensa.
A Ronaldo no se le dio.
Una despedida sin un final bonito
Esta historia no tuvo un final bonito. No hubo un gol de despedida, ni un pase a la siguiente ronda, ni una última gran noche tras la cual se pudiera decir que Ronaldo se fue de los Mundiales como quería.
En su lugar hubo España, un partido duro, tiempo añadido y un remate de Mikel Merino. Portugal perdió 0:1, y Ronaldo se quedó en el campo con la certeza de que un nuevo intento en un Mundial ya no va a existir.
Así terminó su camino en los Mundiales.
Sin final. Sin copa. Sin ese último gol que se podría volver a ver una y otra vez.
Pero en eso hay una honestidad propia. Ronaldo volvió a los Mundiales durante veinte años no porque alguien le prometiera un final feliz. Volvía porque no sabía aceptar de antemano la derrota.
Ahora esta historia terminó. Portugal quedó eliminada. España avanzó. Y los Mundiales se quedaron sin el jugador que durante casi dos décadas fue una de sus figuras principales.
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